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Calderas de aceite térmico
Los aceites termicos son una variedad de mezclas líquidas de color amarillento a pardo claro provenientes del petróleo crudo, o de sustancias vegetales (biodiésel/biocombustibles). Ciertas sustancias químicas que se encuentran en ellos pueden evaporarse fácilmente, en tanto otras pueden disolverse más fácilmente en agua.
Son producidos por diferentes procesos de refinación, dependiendo de los usos a que se designan. Pueden ser usados como combustibles para motores, lámparas, calentadores, hornos y estufas, también como solventes.
Algunos aceites combustibles comunes incluyen al querosén, el aceite diésel, el combustible para aviones de reacción, el aceite de cocina y el aceite para calefacción. Se distinguen uno del otro por la composición de hidrocarburos, los puntos de ebullición, los aditivos químicos y los usos.
El combustible se prepara y quema en un quemador, en el que se mezcla el combustible con la cantidad precisa de aire y se impulsa dentro del hogar mediante un ventilador, donde combuste. Cuando el combustible es líquido (gasóleo) es necesario pulverizarlo para conseguir la mezcla.
Además hay calderas específicas para gases combustibles que tienen quemador atmosférico. El gas se deja salir por unos inyectores de modo que, por efecto Venturi, aspira aire y se mezcla con él en la proporción adecuada y se quema en unos quemadores adecuados, subdividido en pequeñas llamas, dentro de un intercambiador adecuado. Las más conocidas de estas calderas son las llamadas murales, aunque también existen en tamaños grandes.
La regulación de la potencia, en los dos tipos, se hace mediante la regulación del tamaño de la llama (quemadores modulantes) o mediante paradas y arranques del quemador.